Industria12 de septiembre, 2016
Fumar aumenta un 66% el riesgo de que los bebés sufran trastornos por tics crónicos
Pharma Market
NOTICIAS RELACIONADAS
Se comercializa en España una nueva alternativa para el tratamiento del TDAH en niños y adolescentes
Arkopharma lanza el primer saciante natural que actúa sobre GLP-1
Según investigadores de la Escuela de Icahn de Medicina del Monte Sinaí y la Universidad de Aarhus fumar durante el embarazo provoca en los niños un mayor riesgo de sufrir dificultades neuropsiquiátricas como trastornos crónicos de tics y trastorno por déficit de atención con hiperactividad.
Fumar durante el embarazo se ha asociado con varias manifestaciones conductuales en los niños, incluidas dificultades neuropsiquiátricas tales como trastornos crónicos de tics y trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH). Sin embargo, las razones de esta asociación no han sido completamente aclaradas.
Ahora, un estudio, publicado en la Revista de la Academia Americana de Psiquiatría Infantil y Adolescente (JAACAP), vincula en un gran estudio el tabaquismo materno durante el embarazo a un mayor riesgo de síndrome de Tourette y otros trastornos de tics crónicos. Aunque, los investigadores han alertado de que esa relación podría ser más fuerte en el caso del síndrome de Tourette, en el que dos o más trastornos psiquiátricos están presentes.
Llevamos años asociando el tabaquismo materno a diferentes patologías, asociadas a la madre y a sus descendientes. Por ejemplo, se ha observado que las madres que fuman durante el embarazo tienen una mayor probabilidad de tener un trastorno psiquiátrico, lo que lleva a pensar el riesgo para los trastornos psiquiátricos se transfiere de padres a hijos por factores genéticos o factores ambientales que no están directamente relacionados con el tabaquismo.
Asimismo, se ha relacionado prematuridad y bajo peso al nacer en el bebé, lo que puede, a su vez, ser un factor de riesgo para problemas de conducta posteriores en el niño. Por otra parte, el tabaquismo de los padres está asociado con un menor nivel socioeconómico y tasas más altas de consumo de alcohol y drogas, y estos factores también están vinculados a los cambios de comportamiento en los niños.






