Miércoles, 01 de febrero de 2023

Entrevistas7 de enero, 2023

Javier Vinzia: "La pobreza farmacéutica es una realidad en nuestro país que se puede demostrar con datos y no solo con pancartas"

Entrevista a Javier Vinzia Portabella de Banco farmacéutico Javier Vinzia Portabella, director de la Asociación Banco Farmacéutico.

El director de la Asociación Banco Farmacéutico explica cómo ayudan a las personas que no pueden pagar sus tratamientos.

Teresa Rey

La pobreza farmacéutica es una realidad en España. Según el último Barómetro Sanitario 2022 (Tercera oleada) del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), el 4,2% de los españoles ha dejado de tomar algún medicamento por motivos económicos. Esta cifra contrasta con el barómetro anterior, de junio de 2022, en el que el porcentaje de esos casos se situaba en el 3,3%. Esta realidad la conoce de cerca Javier Vinzia Portabella, director de la Asociación Banco Farmacéutico, una organización sin ánimo de lucro que comenzó a funcionar en Barcelona en el año 2007.

A través de lo que desde esta organización llaman el Fondo Social del Medicamento (FSM), cubren el gasto farmacéutico de pacientes que no pueden costearse sus tratamientos por causas económicas. Actualmente operan en Cataluña, Aragón y están haciendo una serie de pruebas piloto en Madrid. Desde 2015, gracias a este proyecto en concreto han dado de alta 9.030 planes de medicación, han concedido más de 1.150.000 de euros en pago de medicamentos, actuado en más de 225 centros de atención primaria adscritos y han contado con más de 650 farmacias colaboradoras.

¿Cuándo comenzó a operar Banco Farmacéutico?

Banco Farmacéutico se inicia en 2007 copiando un modelo que ya funcionaba en Italia y que se basa en la recogida de medicamentos en farmacias. Aquí nosotros comenzamos así y estos productos farmacéuticos se entregaban directamente a las distintas entidades sociales que previamente nos habían trasladado las necesidades que ellos tenían, algo similar a lo que se hace en los Bancos de Alimentos. Después, conocimos a una serie de trabajadoras sociales de distintos centros de salud y aunque nos dijeron que lo que estábamos haciendo estaba bien porque era una realidad, nos comentaron que ellas a raíz del Decreto del copago, se estaban encontrando con personas que a pesar de tener su tarjeta sanitaria no podían acceder a su medicación por temas económicos. Y así fue como pusimos en marcha junto al Instituto Catalán de Salud un sistema para aportar ayudas económicas a estos pacientes y en el que unimos al sector público, entidades sociales y farmacias.

"Banco Farmacéutico se inicia en 2007 copiando un modelo que ya funcionaba en Italia y que se basa en la recogida de medicamentos en farmacias".

¿Cómo trabaja la organización?

Las trabajadoras sociales de los centros de salud con los que colaboramos son las que detectan quiénes carecen de capacidad económica para acceder a su medicación y a continuación les dan de alta en un plataforma. La persona que se considera apta para esta ayuda recibe un documento que tiene que presentar en la farmacia adherida a nuestra entidad. A continuación le dispensa la medicación y nosotros le abonamos el cien por cien de la misma que siempre está financiada.

Esta iniciativa como tal comienza a funcionar en el año 2015, de modo que nuestra forma de trabajar originaria, es decir, la mera recogida de productos sanitarios desaparece y pasamos a la búsqueda de fondos para poder financiar un proyecto que año tras año ha ido creciendo. De hecho, ya está implantado en Cataluña, Aragón y en la Comunidad de Madrid estamos con una prueba piloto en Vallecas y Puente de Vallecas.

"Las trabajadoras sociales de los centros de salud con los que trabajamos son las que detectan quiénes carecen de capacidad económica para acceder a su medicación y a continuación les dan de alta en un plataforma".

¿Para acceder a estas ayudas se ha de cumplir algún requisito?

Los Servicios de Salud determinaron una serie de requisitos para beneficiarse de esta financiación: que la persona tenga tarjeta sanitaria y una enfermedad crónica que implique un plan de medicación mensual y superior a 20 euros. La ayuda se condece durante un periodo inicial de seis meses que puede renovarse. Esto se hizo con la idea delimitar el acceso a las ayudas y rebajar el exceso de demandas a las trabajadoras sociales.

Realmente, ¿se ha producido un incremento de la pobreza farmacéutica en España?

Según se venía indicando en las encuestas más recientes la pobreza farmacéutica afectaba a más del 3% de la población española, pero nosotros cada uno de estos años hemos recibido más de un 30% de peticiones. Esto nos sitúa por encima del 4% de las personas perjudicadas por esta realidad, unos datos que el propio CIS ha publicado en su último Barómetro Sanitario. Todo lo ocurrido con la pandemia y el tema de la inflación están favoreciendo este aumento.

¿La pandemia y la situación actual económica han afectado de algún modo a vuestra forma de operar?

Sí, lo cierto es que a raíz de la pandemia, las entidades sociales nos han reclamado su ayuda. Aquí se han abierto dos frentes. Por un lado, durante la situación de emergencia muchos laboratorios nos dieron producto y nosotros lo canalizamos nuevamente hacia las entidades, es decir, directamente los gestionamos desde el laboratorio a la entidad.

"A raíz de la pandemia, las entidades sociales nos han reclamado su ayuda".

Sin embargo, por otra parte, hemos visto que las entidades sociales continúan con la necesidad de cubrir la medicación de sus beneficiarios y hemos puesto a su disposición el mismo sistema que tienen las trabajadoras de los centros de salud públicos. Es decir, desde este año 2023 las trabajadoras sociales de entidades sociales que identifiquen problemas de acceso a medicación de sus beneficiarios por cuestiones económicas podrán dar de alta en  nuestro sistema a los beneficiarios, aunque hemos introducido una novedad. Como hemos abierto tanto el programa una trabajadora social propia que hemos incorporado al proyecto, será la que otorgue o no la ayuda de forma definitiva. Antes, todo el proceso lo hacía la trabajadora social del centro de salud, pero ahora nosotros seremos los que daremos la validez de la ayuda a través de nuestra trabajadora social tras recibir las peticiones.

¿En el caso de las ayudas a entidades sociales se contemplan los mismos requisitos?

No, en estos casos el paciente no tiene que ser necesariamente un enfermo crónico ni disponer de tarjeta sanitaria. Aquí abrimos el abanico porque las mismas organizaciones nos lo han pedido, en concreto, por el perfil del usuario que ellas atienden.

¿Qué más hacéis?

Desde Banco Farmacéutico desarrollamos programas para demostrar con datos y no solo con pancartas, que la pobreza farmacéutica existe en nuestro país. Para eso creamos el Observatorio de la Pobreza Farmacéutica en 2016. Este lo componen personas vinculadas al sector sanitario como doctores, farmacéuticos, médicos y asociaciones de pacientes, principalmente.  Todos los datos que recogemos a través del big data de estos proyectos muestran un perfil concreto del beneficiario perjudicado por la pobreza farmacéutica. Por ello, sabemos que las personas más afectadas por esta situación en España son las mujeres (50,6%). Por grupos de edad, en ambos sexos el tramo que presenta en mayor medida este problema es entre los 40 y 69 años (mujeres, 70%; y hombres, 68%).  Por otro lado, el 70% carece de estudios o los que tiene son básicos, el 50% es de origen español y un 47% está en situación de desempleo. Partiendo de esta realidad y con los datos ofrecidos por el Observatorio nuestro principal objetivo es conseguir cambios legislativos que cubran las necesidades de estos usuarios.

"Creemos que a día de hoy podemos crecer de una forma más natural y sencilla a través de las entidades sociales".

¿Pensáis actuar en más regiones?

Nuestra intención es extendernos por todo el territorio, pero el problema de nuestro crecimiento es que está muy limitado por cada uno de los servicios de salud de las distintas Comunidades Autónomas. El proyecto es muy lento porque requiere de muchos legalismos y aunque ya estamos viendo cómo operar en otras poblaciones la Administración tiene sus plazos. También somos conscientes de que debido a los años de la pandemia están bloqueados, por eso creemos que a día de hoy podemos crecer de una forma más natural y sencilla a través de las entidades sociales. Si estas pueden ir cubriendo la pobreza farmacéutica que detectan en su ciudad pues al final conseguiremos ser más efectivos a través de ellas y conceder más ayudas. El engranaje burocrático es menos complicado que recurrir a un servicio de salud autonómico y muchas de estas organizaciones ya tienen una farmacia de referencia en la que retirar la medicación de sus beneficiarios, lo que agiliza todo el proceso aún más.




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