Viernes, 09 de diciembre de 2022

I+D27 de septiembre, 2022

Vacunación y continuidad en el uso de la mascarilla, las recomendaciones de los expertos a los pacientes oncológicos frente a la gripe

Servicio de Medicina Interna de MD Anderson Cancer Center Madrid. Vacunación a pacientes con un sistema inmune débil para hacer frente a la gripe.

Los pacientes inmunodeprimidos suponen el 80% de los ingresos y el 95% de los fallecimientos por gripe cada año.

MD Anderson Cancer Center

El manejo de los casos de gripe que llegarán en los próximos meses supondrá todo un reto para la población, especialmente en el caso de los pacientes oncológicos debido a su situación de inmunosupresión. Dado que el cáncer en sí mismo provoca la supresión del sistema inmune, los pacientes oncológicos cuentan con menos defensas para hacer frente a la gripe. Su importancia reside en que “el 80% de los hospitalizados y el 95% de los fallecimientos por gripe son pacientes inmunodeprimidos, según datos del Ministerio de Sanidad”, explica la doctora Victoria Martínez, del Servicio de Medicina Interna de MD Anderson Cancer Center Madrid. Por ello, recomienda especialmente a este grupo prolongar el uso de la mascarilla y la vacunación frente a la gripe, ya que, “la inoculación repetida, año tras año, va confiriendo inmunidad de manera acumulativa y proporciona una mayor protección frente esta infección respiratoria”, asegura. 

“La inoculación repetida, año tras año, va confiriendo inmunidad de manera acumulativa y proporciona una mayor protección frente esta infección respiratoria”.

Además, la especialista incide en la vacunación como medida de protección frente a una doble infección por gripe y COVID-19, patógeno cuya incidencia continúa siendo alta. Combinado con la gripe, supone un riesgo añadido para los pacientes oncológicos. “La coinfección aumenta por dos el riesgo de muerte”, recalca la doctora.  

“La coinfección aumenta por dos el riesgo de muerte”.

Dado que se necesita un sistema inmune fuerte para que la vacuna confiera inmunidad al organismo, es recomendable inocularla antes de empezar el tratamiento contra el cáncer, que incrementa el estado de inmunosupresión del paciente. A pesar de ello, los tiempos diferirán en función de las necesidades de cada paciente. Como explica la doctora Martínez, “con la vacuna, queremos que el sistema inmune se ponga en marcha. Y, después de un tratamiento, se va a responder menos. En cualquier caso, hay que individualizar según cada caso, porque hay pacientes con tratamientos cada dos semanas para los que no vamos a encontrar un momento ideal”.

La mascarilla, una barrera también contra la gripe

La experta recomienda también a los pacientes oncológicos no abandonar el uso de las mascarillas en ciertos espacios. “Recomendaría el uso de la mascarilla en ambientes cerrados donde pueda haber riesgo de transmisión para las personas inmunodeprimidas, como los pacientes oncológicos. Es la medida más segura si está con un tratamiento activo; sobre todo en los espacios interiores. Al final, si no tienes defensas, se debe reducir al máximo el contacto con el virus”, asegura la doctora Martínez.

Los datos de incidencia demuestran que esta medida de protección frente a la COVID-19 produjo de forma colateral la disminución de otras enfermedades infecciosas respiratorias, como la gripe. Y es que desde la retirada de la mascarilla en espacios cerrados (salvo ciertos supuestos) el aumento de diagnósticos de gripe ha vuelto a poner de manifiesto su efectividad en la prevención de la transmisión de enfermedades infecciosas.

Reforzar el sistema inmune con alimentación y ejercicio

De forma paralela a las medidas indicadas, una correcta nutrición es una forma efectiva de potenciar la respuesta inmune del organismo frente a las enfermedades. “Los pacientes oncológicos tienen que tomar productos nutricionalmente densos, con vitaminas y minerales, además de productos cargados de proteínas y bajos en azúcares para reforzar su sistema inmune”, afirma la especialista, ya que “un mismo virus puede tener a una persona hospitalizada durante dos semanas, mientras que otra lo puede pasar en casa, con solo un poco de malestar. Con ayuda de una buena alimentación podemos marcar esta diferencia.”

“Los pacientes oncológicos tienen que tomar productos nutricionalmente densos, con vitaminas y minerales, además de productos cargados de proteínas y bajos en azúcares para reforzar su sistema inmune”.

De forma complementaria, la práctica de ejercicio diario de intensidad leve a moderada también estimula el sistema inmune. “El paciente oncológico sedentario lo pasa peor, ya que el sedentarismo se asocia a un sistema inmune vago y poco eficiente”, concluye la doctora Martínez matiza que “sería imprescindible realizar algo de ejercicio, y cuanto más, mejor”.




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