Domingo, 03 de julio de 2022

Opinión10 de abril, 2022

Diagnóstico en un solo paso, una medida que ayudará al control y eliminación de las hepatitis virales

Doctor Javier Crespo, presidente de la Sociedad Española de Patología Digestiva. Presidente de la SEPD y de la Comisión Nacional de la Especialidad de Aparato Digestivo.

Doctor Javier Crespo, presidente de la Sociedad Española de Patología Digestiva (SEPD).

SEPD

El diagnóstico de la infección por los virus de las hepatitis virales sigue siendo un desafío de salud pública a nivel mundial, como lo ha reconocido reiteradamente la Organización Mundial de la Salud (OMS). La 69ª Asamblea Mundial de la Salud de la OMS celebrada durante el año 2016, aprobó una resolución cuyo objetivo era la eliminación de las hepatitis virales como un problema y una amenaza para la salud pública global en el año 2030.

Se establecieron los siguientes objetivos operativos: la reducción del 65% de la mortalidad relacionada con las hepatitis virales, un 80% de reducción en la incidencia, diagnosticar a más del 90% de las personas infectadas y tratar a más del 80% de las personas diagnosticadas. Pero, dada la dificultad operativa de estas medidas, en junio del 2021 la OMS publicó unas nuevas recomendaciones dirigidas a conocer el rumbo de las políticas de eliminación en cada uno de los países y/o regiones. Y, por este motivo, se definieron dos nuevos objetivos: lograr una incidencia anual < 5 por 100.000 y una mortalidad < 2 por 100.000.

Para lograr estos objetivos, el establecimiento del diagnóstico, y su posterior vinculación al tratamiento, son claves para lograr los objetivos antes expuestos. Las hepatitis virales son, en muchas ocasiones, infecciones totalmente silentes, que no ocasionan ningún tipo de sintomatología en la persona que sufre dicha infección. Esta es, probablemente, la razón más frecuente para que no se llegue a un diagnóstico adecuado.

"Las hepatitis virales son, en muchas ocasiones, infecciones totalmente silentes, que no ocasionan ningún tipo de sintomatología en la persona que sufre dicha infección".

El diagnóstico integral de las hepatitis virales en una única extracción analítica tiene, desde un punto de vista teórico, múltiples ventajas como son la necesidad de una única extracción de sangre, la disminución del número de visitas a un centro médico para alcanzar el diagnóstico, así como del tiempo efectivo para el diagnóstico de las potenciales infecciones concomitantes, y, probablemente, una mayor facilidad para vincular el diagnóstico a un tratamiento efectivo.

"El diagnóstico integral de las hepatitis virales en una única extracción analítica tiene, desde un punto de vista teórico, múltiples ventajas".

Por este motivo, la Asociación Española para el Estudio del Hígado (AEEH), la Alianza para la Eliminación de las Hepatitis Víricas en España (Aehve), el Grupo de Estudio de las Hepatitis Víricas (Gehep) de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciones y Microbiología Clínica (Seimc) y la Sociedad Española de Patología Digestiva (SEPD) se han propuesto, como objetivo principal, avalar un documento en el que se indican unas recomendaciones que permitan el diagnóstico integral de las hepatitis virales crónicas (B, C y D), en una única extracción analítica.

"Nuestro algoritmo para el diagnóstico en una única extracción analítica de las diferentes hepatitis virales crónicas, evita extracciones repetida".

Nuestro algoritmo para el diagnóstico en una única extracción analítica de las diferentes hepatitis virales crónicas, evita extracciones repetidas, supera las potenciales barreras asistenciales y facilita, por lo tanto, el diagnóstico rápido y el acceso a un tratamiento eficaz en aquellos casos en los que se considere adecuado. Asimismo, se incluyen dos recomendaciones adicionales en todos los pacientes con una hepatitis viral crónica:

  • La necesidad de descartar una infección previa por el virus de la hepatitis A (VHA) con el objetivo de proceder a la vacunación frente al VHA en los casos en los que los anticuerpos frente a este virus sean negativos y tengan indicación para la misma.
  • La práctica de una serología de anticuerpos frente al virus de la inmunodeficiencia humana (VIH).

Finalmente, este documento avala una estrategia de comunicación proactiva, promoviendo el establecimiento de alertas para el médico encargado del seguimiento y tratamiento de los pacientes, así como para su(s) médicos referentes de Atención Primaria y, en último lugar, facilitando la información epidemiológica, imprescindible en una política de eliminación de las hepatitis virales, como en la que estamos inmersos.

Les resumiré las principales recomendaciones, que quedan perfectamente reflejadas en la figura:

  • En todos los sujetos en los que se detecte por primera vez el antígeno de superficie del virus de la hepatitis B (HBsAg), en suero o en plasma, se recomienda como mínimo efectuar, en la misma extracción analítica, el diagnóstico molecular de la infección procediendo a la determinación del ADN-VHB.
  • En todos los pacientes en los que se detecte anti-VHD positivo, se debe determinar el ARN-VHD mediante técnicas moleculares.
  • En todos los sujetos en los que se detecte por primera vez el anti-VHC positivo se debe determinar, siempre que sea posible, en la misma extracción analítica, la presencia del ARN-VHC mediante técnicas moleculares o, en caso de no ser posible,  la antigenemia mediante el análisis del antígeno del core del VHC (VHC-Ag).
  • Del mismo modo, se deben descartar en la misma extracción analítica, las co-infecciones por virus de la hepatitis B (VHB), hepatitis D (VHD) y VHC, mediante la detección de anticuerpos frente al HBsAg, VHD y al VHC (Anti-VHD y Anti-VHC), respectivamente.
  • Y, como parece prudente, todos los pacientes con un diagnóstico de hepatitis B (con o sin delta) y/o C con viremia, deben ser remitidos y evaluados por un médico experto en hepatitis virales.

Pero el documento pretende ser una herramienta para la eliminación de las hepatitis lo más completo posible. Por este motivo, también recomendamos que en todos los pacientes con una hepatitis viral crónica (B, C y/o D) se determine la presencia de anticuerpos frente al virus de la hepatitis A de tipo IgG o totales y frente al VIH.

Finalmente, y con el fin de avanzar hacia el mayor número de diagnósticos, evitar la infección oculta y, especialmente, el retraso en la vinculación terapéutica, se recomiendan una serie de medidas generales:

  • La simplificación de la cascada del diagnóstico de los pacientes con hepatitis virales y el acceso al tratamiento. El diagnóstico y el seguimiento del paciente, en la mayor parte de los casos, se deberá reducir al menor número de consultas posibles hasta el inicio del tratamiento. El seguimiento posterior dependerá de las características del paciente y del tipo de enfermedad que padece.
  • La integración de los resultados de las pruebas Point-of-Care (POC) y la supervisión por parte de los laboratorios centrales de Microbiología, así como, la inclusión de los resultados en la historia clínica del paciente.
  • La implementación de sistemas de alerta automatizados para informar tanto al médico de Atención Primaria como al especialista de la existencia de una hepatitis viral.
  • Programas de educación, prevención y difusión, para formar, concienciar e informar tanto a profesionales como a pacientes y a la población general.



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