RSC13 de abril, 2026
Identificar precozmente las fluctuaciones en párkinson permite aprovechar una ventana de oportunidad para mejorar el abordaje de la enfermedad
Desafío EP. Foto:AbbVie
Expertos analizan controversias en el manejo de la enfermedad en Desafío EP
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La compañía biofarmacéutica AbbVie ha organizado Desafío EP, un evento de referencia en el que neurólogos de toda España han analizado el estado del abordaje de la enfermedad de Parkinson y han tenido la oportunidad de debatir sobre diversas controversias en torno a esta patología. La reunión, celebrada los días 13 y 14 de marzo en el Espacio Ventas de Madrid, se ha enfocado en elevar los estándares de cuidado, así como en analizar el papel que pueden desempeñar la inteligencia artificial, las nuevas tecnologías y los biomarcadores en el manejo clínico de la enfermedad.
Luis Nudelman, director médico de AbbVie España, ha aprovechado su intervención en la apertura de la jornada para destacar la importancia de la investigación, poniendo el foco en el impulso a la innovación para ofrecer soluciones a las necesidades de los pacientes. “Desafío EP es un encuentro donde confluyen varios factores clave para fomentar el intercambio de conocimiento y de experiencia en la práctica clínica. En AbbVie, entendemos la investigación no solo como un motor de innovación, sino como una responsabilidad que nos impulsa a contribuir activamente al avance científico y lo que es más importante a la calidad de vida de las personas”.
Durante el encuentro, los especialistas han abordado diferentes controversias relacionadas con el manejo actual de la enfermedad entre las que se encuentra el debate sobre si el control motor es suficiente como objetivo terapéutico. Una cuestión que han analizado los doctores Pilar Sánchez, del Hospital Universitario Puerta del Hierro, y Javier Pagonabarraga, del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau, quienes reflexionaron sobre la necesidad de considerar también otros aspectos que afectan a las personas con párkinson y repercuten significativamente en su calidad de vida.
La detección precoz de las fluctuaciones abre una ventana de oportunidad terapéutica
El Dr. Francisco Escamilla, jefe de sección del Servicio de Neurología del Hospital Universitario Virgen de las Nieves de Granada, junto al Dr. Eric Freire, del Servicio de Neurología del Hospital General Universitario de Elche, han liderado el taller titulado “¿Hay un beneficio en tratar antes a los pacientes fluctuantes con terapias de segunda línea?”. Durante la sesión, los especialistas han abordado uno de los retos clínicos más relevantes en la evolución del párkinson: la aparición de fluctuaciones motoras y no motoras, que con el tiempo pueden dificultar el control de los síntomas y suponen un importante impacto tanto físico como emocional para los pacientes.
En este contexto, los expertos han debatido sobre la importancia de identificar de forma precoz estas fluctuaciones para poder intervenir antes y valorar diferentes alternativas terapéuticas que permitan mejorar los síntomas y la calidad de vida del paciente.
Según explica el Dr. Escamilla, “a medida que la enfermedad de Parkinson avanza, es frecuente que muchos pacientes experimenten fluctuaciones motoras y no motoras que los tratamientos convencionales ya no logran controlar de manera eficaz. Esta situación suele afectar significativamente la calidad de vida, ya que la intensidad y la duración de las fluctuaciones incrementan el malestar y la limitación de quienes las padecen. Sin embargo, actualmente disponemos de terapias de segunda línea o basadas en dispositivos que han demostrado ser especialmente efectivas para reducir estos síntomas y para mejorar la calidad de vida, sobre todo en aquellos pacientes con una menor evolución de la enfermedad”.
En este sentido, el especialista subraya también la importancia de la participación activa del paciente y de su entorno en la detección de estos cambios y en la toma de decisiones. “Resulta fundamental que los familiares estén presentes durante la transmisión de información y participen activamente en la deliberación, ya que su apoyo puede facilitar la comprensión y el análisis de las alternativas. No obstante, corresponde al paciente tomar la decisión final, contando con objetivos claros y una conciencia plena de lo que puede esperar de cada tratamiento, tanto en términos de mejoras, como de limitaciones y los riesgos e inconvenientes de cada procedimiento”, añade el Dr. Escamilla.
En el encuentro, los especialistas han destacado los posibles beneficios de actuar a tiempo. En concreto, el Dr. Escamilla explica que “la calidad de vida experimenta una mejora significativa cuando el paciente recupera autonomía en su día a día, sobre todo al reducirse las fluctuaciones que afectan la marcha, el estado de ánimo y otros muchos síntomas no motores, particularmente los trastornos del sueño. Además, se ha observado que una mayor previsibilidad en la rutina diaria repercute positivamente, ya que permite a los pacientes organizar mejor su vida más allá de las necesidades básicas, facilitando la realización de actividad física, el mantenimiento de relaciones sociales y la dedicación a aficiones personales”.
El Dr. Escamilla ha destacado los posibles inconvenientes que podrían suponer para el paciente y su entorno el retraso de las terapias: “el paciente podría no recuperar nunca ciertos aspectos de su vida y el beneficio terapéutico, en caso de instaurarse tarde, resulta considerablemente menor tanto para ellos como para sus familiares. En este contexto, es fundamental no perder de vista el papel del familiar, tanto en su rol actual como futuro de cuidador, ya que una intervención a tiempo y la recuperación de la autonomía del paciente también repercuten de forma positiva en su bienestar”.
Los cuidadores desempeñan un papel clave, pero también pueden sufrir una importante carga emocional y estrés. En España, los cuidadores de pacientes con enfermedad de Parkinson presentan altos niveles de carga emocional y física, relacionados con el estado clínico del paciente, sus síntomas motores y no motores, su nivel de dependencia y el estado emocional de ambos2.
Innovación y nuevas herramientas para mejorar el manejo del párkinson
Además, el programa ha incluido otros espacios de debate centrados en cuestiones emergentes en el ámbito de la neurología. La Dra. Rosario Luquin, neuróloga de la Clínica Universidad de Navarra, y el Dr. Diego Santos, neurólogo del Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña, han abordado el potencial papel de los biomarcadores en el diagnóstico y seguimiento de la enfermedad en el taller “¿Pueden sustituir los biomarcadores a la anamnesis clásica?”. Por su parte, los doctores Álvaro Sánchez-Ferro, del Hospital Universitario 12 de Octubre, y Esther Cubo, del Hospital Universitario de Burgos, han analizado el grado de implementación real de la inteligencia artificial y otras nuevas tecnologías en la práctica clínica en el taller “¿Es implementable el uso de la IA y nuevas tecnologías en consulta?”.
Para finalizar el encuentro, la segunda jornada del evento ha consistido en una plenaria a la que se ha sumado también la Dra. Iria Cabo, neuróloga del CHUP, en la que se han realizado supuestos clínicos con el objetivo de poner en común y debatir sobre las mejores prácticas y pasos a tener en cuenta para un mejor abordaje de la enfermedad.
Este evento se presenta como una oportunidad única para que los profesionales involucrados en el abordaje del párkinson actualicen sus conocimientos, compartan experiencias y conozcan las últimas innovaciones en el tratamiento de la enfermedad.
Una enfermedad compleja, progresiva y crónica
La Enfermedad de Parkinson (EP), que afecta a más de 150.000 personas en España1, es un trastorno neurodegenerativo crónico que afecta al sistema nervioso central, produciéndose una pérdida o deterioro progresivo de las neuronas dopaminérgicas, ubicadas en una región del cerebro conocida como sustancia negra3,4.
A medida que la EP progresa, la capacidad de controlar los síntomas se reduce y se produce un empeoramiento tanto de los síntomas motores como de los no motores5. Esta heterogeneidad de los síntomas dificulta el diagnóstico inicial e implica que su grado de afectación difiera de un paciente a otro.
Entre los síntomas motores, uno de los más relevantes se denomina bradicinesia, término que se utiliza para referirse a la ralentización del movimiento que en la vida cotidiana se expresa en forma de lentitud5.
Respecto a los síntomas no motores destacan los problemas que dificultan el sueño que, aunque socialmente son menos conocidos, tienen una prevalencia de entre el 42% y el 98%6. También los pacientes pueden presentar otros como: depresión, ansiedad, fatiga, problemas cognitivos, dolor muscular o problemas del tracto gastrointestinal1.







