Viernes, 09 de diciembre de 2022

Hospitales11 de noviembre, 2022

Médicos internistas reiteran que “ningún consumo de alcohol puede considerarse seguro”

consumo de alcohol y salud El trastorno por uso de sustancias es un problema con predominio del sexo masculino.

La ingesta excesiva de bebidas alcohólicas está relacionada con más de 200 enfermedades.

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En los Servicios de Medicina Interna de los hospitales españoles “hasta 10 de cada 100 pacientes ingresados presentan un consumo excesivo de alcohol”. Este es uno de los aspectos que se pondrá de manifiesto en la mesa “La Medicina Interna y las Adicciones”, que se celebrará en el 43º Congreso Nacional de Medicina Interna de la SEMI-8º Congreso de la Sociedad Asturiana de Medicina Interna (Samin)-8º Congreso Ibérico de Medicina Interna en Gijón (Asturias) y que tendrá lugar del 23 al 25 de noviembre.

En España, en base a cifras disponibles de 2020, existían 44 Unidades de Desintoxicación hospitalaria, descritas por el Ministerio de Sanidad/Plan Nacional Sobre Drogas como un “recurso de alta especialización y carácter hospitalario, destinado a la desintoxicación en régimen de ingreso para pacientes en los que no está indicada la desintoxicación en régimen ambulatorio”. Cabe destacar que el consumo excesivo de alcohol se relaciona con más de 200 enfermedades.

Desintoxicación

Tal y como apunta el doctor Daniel Fuster, médico internista SEMI y ponente en la mesa durante el Congreso, “la desintoxicación es el proceso supervisado médicamente en el que el paciente deja de consumir la sustancia que le produce el trastorno por uso (ya sea el alcohol, la cocaína, el cannabis, opiáceos u otros). En este proceso se mitigan los posibles problemas que puedan suceder durante el síndrome de abstinencia, se puede aprovechar para evaluar la presencia de comorbilidad médica y se puede inducir a tratamiento (ya sea farmacológico o no farmacológico) para prevenir la recaída en el consumo”.

"La desintoxicación es el proceso supervisado médicamente en el que el paciente deja de consumir la sustancia que le produce el trastorno por uso".

Las principales razones por las que un paciente tiene que ingresar en una unidad hospitalaria serían “la presencia de comorbilidad médica grave que desaconseje la desintoxicación ambulatoria, el fracaso de la desintoxicación ambulatoria previa, el riesgo o historia previa de síndrome de abstinencia grave, el embarazo, la necesidad de estudio de enfermedades médicas asociadas y el poli-consumo de sustancias”.

En cuanto la atención de forma aguda a los pacientes con trastorno por uso de alcohol u otras drogas que ingresan por alguna complicación médica del consumo, es importante mencionar que los motivos de ingreso más frecuentes serían “las intoxicaciones o sobredosis, la abstinencia aguda y las complicaciones asociadas al consumo como la infección de partes blandas, la encefalopatía de Wernicke, la hepatitis aguda alcohólica, entre otras”.

Los motivos de ingreso más frecuentes serían “las intoxicaciones o sobredosis, la abstinencia aguda y las complicaciones asociadas al consumo".

Manejo de las adicciones

El papel de la Medicina Interna y del internista en el campo de las adicciones es destacado, según recuerda el doctor Fuster, principalmente en tres campos: “La atención de pacientes en las unidades de desintoxicación hospitalaria, la atención de forma aguda a los pacientes con trastorno por uso de alcohol u otras drogas que ingresan por alguna complicación médica del consumo y el soporte a otros servicios en forma de interconsulta o de asistencia compartida”.

El soporte a otros servicios en forma de interconsulta o de asistencia compartida será distinto según la institución y su nivel de complejidad. En un hospital de nivel terciario como el Hospital Universitari Germans Trias i Pujol, la Unidad de Adicciones de Medicina Interna se encarga de la asistencia compartida al servicio de Psiquiatría y recibe también interconsultas de otros servicios. El número de interconsultas es de unas 120 al año, número que ha ido creciendo paulatinamente. La sustancia principal que motiva la consulta es el alcohol en un 53%, seguido por los opiáceos en un 14%, el tabaco en un 10%, el cannabis en un 7% y la cocaína en un 5,2%.

La sustancia principal que motiva la consulta es el alcohol en un 53%, seguido por los opiáceos en un 14%, el tabaco en un 10%, el cánnabis en un 7% y la cocaína en un 5,2%.

Cabe señalar también que este tipo de Unidades realizan actividad ambulatoria de pacientes derivados para desintoxicación, de pacientes ya valorados como interconsulta y que necesitan control a medio-largo plazo, así como pacientes en los que la abstinencia es primordial, con especial interés en embarazadas, y en los pacientes con cirrosis hepática, sobre todo aquellos que serán derivados a trasplante hepático.

En la mesa, se recalcará que el internista “tiene capacidad de abordar el trastorno por uso de sustancias como una enfermedad crónica, con un tratamiento específico y con evolución en forma de periodos de estabilidad y otros de recaídas o agudización”.

El manejo del síndrome de abstinencia alcohólica se caracteriza por el uso de benzodiacepinas como el diazepam o el lorazepam en el caso de insuficiencia hepática. Se aconseja también la utilización de tiamina para prevenir la aparición de encefalopatía hepática.

Perfil del paciente

El trastorno por uso de sustancias es un “problema con predominio del sexo masculino en una proporción de entre 3-4 hombres por cada mujer”. Esta prevalencia puede estar mediatizada por “el mayor estigma en el caso de las mujeres”, que les hace que les resulte “más difícil consultar por este motivo"

Cuando las Unidades abrieron el perfil era el de un hombre joven (de menos de 35 años) con trastorno por uso de opiáceos. El perfil ha ido cambiando con una edad cada mayor, con una edad mediana de 50 años, una disminución de la prevalencia de los problemas derivados del consumo de drogas endovenosas (hepatitis víricas, VIH/SIDA y endocarditis infecciosas) y un papel más relevante del alcohol asociado o no al uso de cocaína u otras sustancias. En este sentido, en los pacientes visitados es mayor la prevalencia de problemas hepáticos asociados al uso de alcohol, de problemas de salud cardiovascular, y un papel creciente de comorbilidad más típica de personas de mayor edad (deterioro cognitivo, cáncer, etc...).

Cuando las Unidades abrieron el perfil era el de un hombre joven (de menos de 35 años) con trastorno por uso de opiáceos.

Según recuerda el doctor Miguel Marcos, coordinador del Grupo de Alcohol y Alcoholismo de la SEMI: "Ningún consumo de alcohol puede considerarse seguro y dado que el alcohol provoca efectos negativos en muchos órganos, la Medicina Interna es una especialidad muy relevante para el abordaje de las consecuencias negativas de esta sustancia". En este sentido, recalca que “el único consejo que se puede dar a la población es el de no consumir alcohol por motivos de salud, en el caso de personas que no se hayan iniciado en su consumo; y beber lo menos posible, o no beber, en el caso de las que consuman alcohol”.

Alcohol en personas mayores

El consumo de alcohol en personas de edad avanzada es, de forma habitual, minimizado tanto por los pacientes como por los médicos. La población de más de 80 años no suele aparecer en los estudios que analizan el consumo de alcohol y desarrollo de enfermedades y su posible relación con complicaciones en esta franja de edad es desconocida. “Algunos trabajos sugieren que entre un 30 y un 50% de la población mayor de 80 años consume alcohol de forma habitual, pero los datos de los que disponemos son escasos y de poca calidad”, indica el doctor Ignacio Novo Veleiro, internista miembro de SEMI y ponente en la jornada.

“Algunos trabajos sugieren que entre un 30 y un 50% de la población mayor de 80 años consume alcohol de forma habitual".

En el momento actual, las personas por encima de 80 años suponen más de un 4% de la población española y, en la mayoría de los casos, se trata de personas con varias enfermedades crónicas, múltiples tratamientos farmacológicos y que consumen un porcentaje alto de los recursos sanitarios del país. Se sabe que el consumo de alcohol puede provocar interacciones con múltiples fármacos, aumento del riesgo de caídas, desencadenar arritmias cardíacas o aumentar el riesgo de eventos cardiovasculares o hemorrágicos, complicaciones todas ellas frecuentes en personas de más de 80 años.

Se sabe que el consumo de alcohol puede provocar interacciones con múltiples fármacos, aumento del riesgo de caídas, desencadenar arritmias cardíacas o aumentar el riesgo de eventos cardiovasculares o hemorrágico.

Registro RECALAN

De esta forma, desde el grupo de trabajo de Alcohol y Alcoholismo se planteó, en colaboración con el grupo de trabajo de Pacientes Pluripatológicos y Edad Avanzada también de la SEMI, el Registro de Consumo de Alcohol en Pacientes Ancianos (RECALAN), con la hipótesis principal de que el consumo de alcohol puede influir en las condiciones de salud previas, capacidad cognitiva y funcional y complicaciones durante el ingreso hospitalario por cualquier causa en pacientes mayores de 80 años. El único criterio de inclusión en este registro es que se trate de un paciente mayor de 80 años ingresado por cualquier causa.

Actualmente, según indica el doctor Novo Veleiro, “contamos con 31 centros participantes y se han incluido cerca de 300 pacientes. Entre los datos preliminares del registro cabe destacar que un 30% de los pacientes habían consumido alcohol en algún momento y un 20% de ellos presentaban un consumo activo de alcohol en el momento del ingreso, en la mayoría de los casos de forma diaria. Los pacientes con consumo activo de alcohol presentaron de forma más frecuente desnutrición y deterioro cognitivo. Durante el ingreso, los pacientes con consumo de alcohol sufrieron de forma más frecuente complicaciones relacionadas con incapacidad para conciliar el sueño y episodios de confusión mental y agitación psicomotriz”.

"Durante el ingreso, los pacientes con consumo de alcohol sufrieron de forma más frecuente complicaciones relacionadas con incapacidad para conciliar el sueño y episodios de confusión mental y agitación psicomotriz”.

Si bien los datos todavía son preliminares y el objetivo es lograr la inclusión de al menos 1.500 pacientes para poder establecer conclusiones fiables, “este análisis preliminar orienta hacia una posible relación directa del consumo de alcohol en pacientes ancianos y una mayor probabilidad de complicaciones durante su ingreso por cualquier causa”, concluye el doctor Novo Veleiro.