Viernes, 18 de junio de 2021

Opinión9 de mayo, 2021

La individualización del tratamiento en pacientes con asma

Jordi Giner, enfermero del servicio de Neumología y Alergia del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau.

Jordi Giner, enfermero del servicio de Neumología y Alergia del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau.

Pharma Market

Unos de los aspectos más importantes en el tratamiento de las enfermedades, y más si estas son crónicas como el asma, es la personalización del tratamiento. En el caso del asma este aspecto ocupa un lugar más relevante, dadas las especiales características, ya que el tratamiento habitual es por vía inhalada y para su administración se deben utilizar dispositivos dispensadores del fármaco. Estos dispositivos, además de tener una manipulación distinta entre ellos, también requieren de una técnica específica. Por este motivo es muy importante personalizar el dispositivo con el paciente, teniendo en cuenta sus preferencias, su capacidad de manipulación y su estado funcional.

Actualmente, existen dispositivos presurizados (pMDI) que pueden utilizarse directamente o con cámara de inhalación y dispositivos en los que el fármaco está en forma de polvo seco (DPI).

Cada uno de estos dispositivos requiere, como se ha comentado, de una técnica específica de manipulación, para preparar el fármaco para ser inhalado, y de una técnica de inhalación específica. En el caso de los dispositivos presurizados y de las cámaras la técnica de inhalación requiere de una maniobra de inspiración del fármaco lenta y máxima, para conseguir que el fármaco llegue en cantidad suficiente al pulmón. En el caso de los dispositivos en que el fármaco se presenta en polvo seco, la maniobra de inspiración debe ser justo el contrario, enérgica y también máxima, ya que el paciente con la inspiración debe arrastrar el fármaco desde el dispositivo hasta el interior del pulmón.

Además, estos dispositivos también requieren de una manipulación para su preparación, diferente según el modelo escogido. Por todo ello en la elección del tratamiento hay que tener en cuenta el o los fármacos a prescribir, las características del paciente y el dispositivo.

Dado que en el tratamiento del asma generalmente se utilizan dos, y en algunos casos tres, fármacos, uno preventivo y otro de rescate, es muy habitual que estos puedan presentar características de manipulación y utilización diferentes. Dadas las características diferenciales de los dispositivos es importante que se utilice el menor número y que, si es posible, tengan características de utilización similares. Estos aspectos facilitaran que el paciente pueda aplicar la técnica de inhalación de la forma más efectiva. En cuanto a la medicación de rescate es muy importante empoderar al paciente para que sepa cuándo tomarla y que, si la precisa muy a menudo, se tratará de una señal de descompensación del asma, con lo cual debe saber cómo actuar. 

Otro aspecto importante es el control periódico de la técnica que el paciente utiliza. Aquí desde Atención Primaria, médicos y sobre todo enfermería, y desde la Atención Farmacéutica, hay una gran labor a realizar, ya que son los profesionales sanitarios más cercanos al paciente y por lo tanto, los que pueden realizar este control de forma habitual. Los pacientes deberían ser sometidos periódicamente al control de la técnica, a pesar de que la realicen correctamente, ya que con el tiempo se pierden las habilidades precisas para su utilización.

El éxito del tratamiento del asma se basa en dos aspectos muy importantes: tomar la medicación y hacerlo correctamente. La técnica, ya se ha descrito previamente y es esencial para que el fármaco llegue al pulmón y haga su efecto; otro aspecto es la perseverancia o adhesión en el tratamiento. Dadas las características del asma, que en ocasiones puede estar presente de forma silente, sin percepción de síntomas por parte del paciente, es necesario persistir en el tratamiento, a pesar de encontrarse bien, ya que es fundamental para un correcto tratamiento.

La adhesión también debe controlarse continuamente, para asegurar que el paciente cumple el tratamiento tal como se le ha prescrito, ya sea a través de cuestionarios específicos como el TAI, de la retirada de medicación en farmacia, o mejor aún de ambos.

Estos aspectos hacen que la educación y entrenamiento del paciente asmático, para estos y otros aspectos sea fundamental. Elegir el dispositivo más adecuado al paciente, enseñarle cómo utilizar el dispositivo, controlarlo periódicamente y, finalmente asegurar una buena adhesión al tratamiento, son acciones que el asmático agradecerá y favorecerá un buen control de la patología.      




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