Martes, 16 de abril de 2024

I+D4 de enero, 2023

El 6,5 % de la población española mostró su rechazo a vacunarse contra la COVID-19 durante la campaña primavera-otoño de 2021

Rechazo a la vacunación contra la COVID-19 Vacunas COVID-19.

Un estudio de la UOC refleja que el 95% de los profesionales sanitarios estaban vacunados en este periodo.

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Un estudio realizado por investigadores de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), publicado en abierto en la revista científica Plos One, ha evaluado la reticencia a la vacuna contra la COVID-19 en España durante la campaña de primavera-otoño de 2021 (la primera que se llevó a cabo), tanto en la población general como en los profesionales sanitarios, y aporta información sobre cómo rebajarla.

"El objetivo de este trabajo ha sido hacer un retrato fiel de un momento concreto para analizar qué se podría mejorar en el futuro", detalla Salvador Macip, médico y profesor de los Estudios de Ciencias de la Salud de la UOC, y director del Laboratorio de Mecanismos del Cáncer y el Envejecimiento de la Universidad de Leicester.

La edad

Para hacer el estudio, durante la primavera de 2021, los expertos encuestaron a más de 4.300 personas a través de las redes sociales, 500 de las cuales eran profesionales sanitarios de distintas ramas. En aquel momento, el 48,6 % de los participantes de la población general estaban vacunados contra la COVID-19, y el 6,5 % de la población general se mostró reticente a vacunarse. Sin embargo, a medida que las personas tenían más edad, el porcentaje de vacunados se incrementaba.

"Los más jóvenes o con menor formación eran los más reacios a vacunarse, probablemente porque eran el colectivo social que percibía menos riesgo a tener problemas derivados de la COVID-19".

"Los más jóvenes o con menor formación eran los más reacios a vacunarse, probablemente porque eran el colectivo social que percibía menos riesgo a tener problemas derivados de la COVID-19, con lo cual veían menos beneficios a la vacuna", apunta el experto. Asimismo, Macip afirma que el nivel educativo y el hecho de tener conocimientos médicos "reducen las reticencias" ante estos tratamientos innovadores.

Por su parte, en el caso de los profesionales sanitarios, el porcentaje de vacunados contra la COVID-19 se elevaba al 95%. "Los profesionales de la salud tenían más dudas sobre la eficacia y la seguridad de la vacuna. Sin embargo, eran los menos reticentes a vacunarse, posiblemente porque entendían mejor las consecuencias de no vacunarse y estaban más familiarizados con el concepto general de vacuna", destaca Macip.

La mayoría de los participantes no mostró preferencia por una vacuna determinada.

Otro de los aspectos que se evaluaron durante este trabajo fue la aceptación o el rechazo a la vacuna en función del laboratorio que la había fabricado. En este aspecto, la mayoría de los participantes no mostró preferencia por una vacuna determinada. Sin embargo, las personas que se vacunaron con la terapia de Pfizer manifestaron haberlo hecho con su "vacuna preferida".

En el caso de Europa, debido a las campañas que se realizaron, hubo una preferencia por las vacunas basadas en el ARN mensajero, o mRNA, por encima de los otros tipos de terapias que se ofrecieron a la población en aquel momento.

En el caso de Europa, debido a las campañas que se realizaron, hubo una preferencia por las vacunas basadas en el ARN mensajero, o mRNA, por encima de los otros tipos de terapias que se ofrecieron a la población en aquel momento. Sobre el contexto que se percibió en aquellos momentos de la pandemia, los expertos destacan que "la aceptación de la vacunación contra el coronavirus no se vio afectada por los movimientos antivacunas ni por la desinformación de algunos medios".

Información

A pesar de que estos datos no son negativos, todavía hay un importante porcentaje de la población que muestra su rechazo a este tipo de vacunas. Este colectivo puede llegar a poner en riesgo su propio bienestar e incluso generar un problema de salud pública. "El desconocimiento es lo que genera más reticencias. Pero una buena información puede superar incluso la atracción que generan en las redes los antivacunas", afirma el investigador.

"El desconocimiento es lo que genera más reticencias. Pero una buena información puede superar incluso la atracción que generan en las redes los antivacunas".

De hecho, según la Organización Mundial de la Salud, el rechazo a las vacunas era un problema "frecuente", antes incluso de la pandemia, y es considerado una de las diez principales amenazas para la salud mundial.

Para evitarlo, los expertos recalcan que la información veraz, contrastada, transparente y ágil es el método más efectivo para concienciar a la población y minimizar el rechazo y las reticencias a este tipo de terapias. De hecho, se ha demostrado que el rechazo y las reticencias disminuyen durante las campañas de vacunación, al comprender la funcionalidad y la eficacia de esta medida. "Las campañas informativas son esenciales. Cuanto más se sabe sobre un fármaco nuevo, menos miedo se le tiene", concluye Macip.




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