RSC19 de mayo, 2026
La SEN lanza una guía para mejorar la comprensión social de la migraña y su impacto real
Guía de Estilo sobre Migraña. Foto: SEN
La guía ayuda a informar sobre migraña con rigor y sensibilidad, evitando banalización y desinformación
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La forma en que hablamos de salud influye en cómo la entendemos. Y, en enfermedades que siguen siendo invisibles y banalizadas, como la migraña, el lenguaje puede reforzar la incomprensión o ayudar a explicar con claridad qué ocurre y por qué importa. En este contexto, la Sociedad Española de Neurología (SEN) presenta una Guía de Estilo sobre Migraña, elaborada con el aval de la Asociación Española de Migraña y Cefalea (AEMICE) y con el apoyo de la biofarmacéutica AbbVie, con el objetivo de mejorar la comprensión social de la enfermedad y ayudar en la elaboración de la información, favoreciendo mensajes más precisos y respetuosos.
Este documento está dirigido a periodistas de salud y de medios generalistas, divulgadores científicos, profesionales de la comunicación institucional, creadores de contenido, responsables de campañas de sensibilización y personal sanitario con vocación comunicativa. En él se reúnen recomendaciones prácticas sobre terminología, enfoque narrativo, selección de fuentes y uso de imágenes. Se trata de una herramienta de consulta para la elaboración de noticias, entrevistas y materiales divulgativos que informen sobre esta enfermedad con precisión, sensibilidad y responsabilidad, evitando enfoques que trivialicen, desinformen o refuercen el estigma de la migraña. La guía está disponible en versión digital y puede descargarse desde la web de la Sociedad Española de Neurología.
“Informar con rigor sobre migraña también es cuidar mejor. La comunicación puede ayudar a que se entienda la enfermedad, a que se consulte antes y a que el entorno sea más respetuoso, reduciendo la banalización y facilitando apoyo a las personas con migraña en el día a día. Esta guía aporta criterios claros y útiles para que quienes informan puedan trasladar la evidencia sin simplificaciones que distorsionen la realidad”, señala el Dr. Jesús Porta-Etessam, presidente de la SEN.
La migraña es una enfermedad neurológica, de origen cerebral, que se caracteriza por dolor de cabeza que, a menudo, se acompaña de otros síntomas, como náuseas, vómitos, sensibilidad a la luz, el sonido y los olores, e intolerancia al ejercicio físico1,2,3. Se trata de una patología incapacitante cuyos episodios de dolor suelen durar al menos cuatro horas si no se tratan4. El dolor, de carácter pulsátil, es de intensidad moderada o severa y se localiza habitualmente en un lado de la cabeza4. En España, afecta aproximadamente al 13% de la población general5, lo que equivale a más de seis millones de personas6, de las cuales alrededor del 70% son mujeres5. Sin embargo, a pesar de su frecuencia, la migraña continúa siendo infradiagnosticada, infratratada7 y, en muchos casos, invisibilizada o banalizada8.
Según el Dr. Robert Belvís, Coordinador del Grupo de Estudio de Cefaleas de la SEN, “en migraña, el modo de contar importa y mucho. Un enfoque simplista, una imagen estereotipada o un término mal elegido puede reforzar ideas equivocadas. Por lo que esta herramienta puede ayudar a comunicar con precisión y a reflejar mejor la diversidad de síntomas y de situaciones en las que se manifiesta la migraña”.
Por su parte, Isabel Colomina, presidenta de AEMICE, señala que “la migraña es una enfermedad incomprendida, incapacitante y banalizada, por eso es fundamental nombrar correctamente la enfermedad y utilizar un lenguaje preciso y respetuoso, que ayude a la sociedad a comprender lo que implica esta enfermedad para poder ayudar también a reconocerla como una patología que requiere atención y un abordaje adecuado”.
Pautas de la Guía de Estilo para comunicar sobre migraña
Entre las recomendaciones principales, el documento insiste en la importancia de nombrar con precisión los términos que se utilizan al hablar de migraña. Distinguir entre cefalea o dolor de cabeza como síntoma, y migraña como enfermedad específica, ayuda a evitar confusiones frecuentes. También promueve un lenguaje centrado en la persona y desaconseja etiquetas reduccionistas, además de alertar sobre expresiones que pueden introducir matices culpabilizadores. El objetivo es favorecer un tono divulgativo y accesible, sin tecnicismos innecesarios y evitar enfoques que distorsionan la realidad de la enfermedad.
Otro eje relevante es la contextualización con datos actuales y verificables. La guía recomienda incorporar cifras que permitan dimensionar la realidad de la migraña, como su impacto en discapacidad, calidad de vida, ámbito laboral y utilización de recursos sanitarios. Presentar esa información de forma comprensible ayuda a situar la migraña como un asunto de salud pública y evita que quede relegada a un marco anecdótico.
La selección de fuentes ocupa un lugar central. El documento recomienda contrastar con entidades de referencia, guías clínicas, publicaciones científicas y portavoces expertos capaces de interpretar la evidencia. En este sentido, el Dr. Robert Belvís subraya que “una buena información sobre migraña no se sostiene solo en un titular. Se construye con contexto, con fuentes fiables y con una mirada que no simplifique la experiencia de quienes conviven con la enfermedad. Cuando los contenidos son rigurosos y accesibles, se facilita una conversación social más informada y se reduce la distancia entre lo que se vive y lo que se entiende”.
La guía también aboga por incorporar en las informaciones testimonios reales, siempre que estén bien contextualizados. Integrar estas experiencias puede ayudar a normalizar lo que supone vivir con la enfermedad, a que las personas que la padecen se sientan comprendidas y a disminuir la sensación de aislamiento. Además, estos relatos personales contribuyen a explicar con mayor fidelidad cómo se manifiesta la migraña y cómo puede afectar a la vida familiar, social o laboral, evitando tópicos y generalizaciones.
El uso de imágenes también tiene un apartado específico. Muchas publicaciones complementan la información con fotografías que muestran perfiles homogéneos o reducen la migraña a un gesto de dolor, sin reflejar la diversidad de síntomas ni de personas afectadas. Esta guía propone criterios para elegir imágenes más fieles e inclusivas, coherentes con el contenido y capaces de aportar comprensión en lugar de distorsión.
“Esta guía es una oportunidad para recordar que la información de calidad también forma parte de nuestra responsabilidad como sociedad. Si comunicamos mejor los aspectos relacionados con la migraña, ayudamos a que se entienda mejor y a que quienes conviven con ella encuentren un entorno más informado y respetuoso”, concluye el Dr. Jesús Porta-Etessam.
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