Lunes, 15 de agosto de 2022

I+D6 de abril, 2022

Los fumadores que además están expuestos a radón residencial multiplican su riesgo de cáncer de pulmón por 72

Radón y cáncer de célula pequeña. Análisis de los niveles de radón.

Un estudio multicéntrico muestra la relación de este gas y el tumor de pulmón de célula pequeña.

IDIS

Un equipo multidisciplinar del Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago de Compostela (IDIS), liderado por Alberto Ruano-Raviña, catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública, concluye que la exposición al radón aumenta el riesgo de cáncer de pulmón de célula pequeña. Al mismo tiempo, y a tenor de los  resultados del estudio, el consumo de tabaco incrementa de forma significativa el efecto de exposición a este gas carcinogénico en los pacientes.

El objetivo de la investigación era evaluar el efecto de la exposición residencial al radón en el riesgo de desarrollar este tipo de cáncer, el más agresivo de todos los cánceres de pulmón y sobre el que había poca evidencia científica. Para su ejecución se realizó un estudio multicéntrico de casos y controles en nueve hospitales de España y Portugal, ubicados en áreas geográficas propensas a la presencia de radón.

Niveles de radón

Para medir los niveles de radón en interiores se utilizaron detectores de trazas del Laboratorio de Radón de Galicia, acreditado por la Entidad Nacional de Acreditación y localizado en el Complexo Hospitalario Universitario de Santiago de Compostela. La investigación ha sido financiada por el Fondo de Investigaciones Sanitarias del Instituto de Salud Carlos III y la Sociedad Española de Patología Respiratoria (Separ), y ha sido parte de la tesis doctoral de la oncóloga Ángeles Rodríguez Martínez. Asimismo, es el primer informe que vincula la exposición a radón con menor supervivencia de cáncer de pulmón.

El estudio incluyó 375 casos y 902 controles a personas que, por término medio, habían residido 25 años en las mismas viviendas.

Dada la poca información existente hasta el momento sobre la asociación entre niveles elevados de radón y el cáncer de pulmón de célula pequeña, el estudio incluyó 375 casos y 902 controles a personas que, por término medio, habían residido 25 años en las mismas viviendas. Esto permitió encontrar una asociación estadísticamente significativa en aquellos casos expuestos a concentraciones superiores al nivel de intervención de la Agencia de Protección Ambiental Americana (EPA).

Las personas muy fumadoras y expuestas a radón residencial multiplican su riesgo de cáncer de pulmón por 72, frente a personas poco expuestas y que no han fumado nunca.

En conclusión, la investigación demostró que la exposición a este gas en el lugar de residencia es también un factor de riesgo relevante en el cáncer de pulmón de célula pequeña. El estudio destaca que es necesario profundizar en la epidemiología de este tumor y sus vías moleculares, algo que se resalta en un comentario invitado publicado en JAMA Network Open.

En conclusión, la investigación demostró que la exposición a este gas en el lugar de residencia es también un factor de riesgo relevante en el cáncer de pulmón de célula pequeña.

Supervivencia del cáncer de pulmón

Como explican los investigadores, el cáncer de pulmón es un importante problema de salud pública, ya que es la principal causa de muerte relacionada con el cáncer y provoca aproximadamente 388.000 muertes al año en Europa y 1,4 millones en todo el mundo.

Las mayores tasas de supervivencia de la muestra analizada se obtuvieron entre las personas de menor edad.

Por ello, en otro estudio, el equipo investigador evaluó la supervivencia del cáncer de pulmón en los nunca fumadores. Las mayores tasas de supervivencia de la muestra analizada se obtuvieron entre las personas de menor edad, con adenocarcinoma, mutaciones accionables y, sobre todo, entre las que estaban en el estadio más temprano en el momento del diagnóstico.

Este estudio, es el primero que vincula la exposición a radón con menor supervivencia de cáncer de pulmón.

Entre las conclusiones, también se ha señalado que una mayor exposición al radón en interiores tiene un efecto negativo sobre la supervivencia.

¿Qué es el radón y cómo perjudica a la salud?

El radón es un elemento químico perteneciente al grupo de gases nobles, y que la Agencia Internacional de Investigación en Cáncer, de la Organización Mundial de la Salud, declaró como carcinógeno humano hace dos décadas.

La OMS declaró a este gas como carcinógeno humano hace dos décadas.

Desde el Área preventiva y de Salud Pública de la Universidad de Santiago de Compostela, se asegura que existen diversos estudios que han demostrado que las personas que viven en domicilios con niveles elevados de radón tienen un mayor riesgo de desarrollar cáncer de pulmón.

Aunque no exista un nivel de seguridad por debajo del cual no haya riesgo para la salud, algunas administraciones habla de “niveles de acción”. Son concentraciones de radón a partir de las cuales se considera que el riesgo de cáncer de pulmón aumenta y que se deben tomar medidas para reducirlas. Estas concentraciones son 148 Bq/m 3, según la Agencia de Protección Ambiental de los EEUU y de 200 Bq/m3, según la Unión Europea.

La concentración de radón en los hogares depende del sustrato geológico sobre el que asiente una vivienda y de su grado de aislamiento.

La concentración de radón en los hogares depende muchos factores, pero el más importante es el sustrato geológico sobre el que asiente una vivienda y en segundo lugar de su grado de aislamiento.Los domicilios sobre terrenos ricos en uranio (sustratos graníticos, por ejemplo) tienen más probabilidad de tener concentraciones elevadas de radón.

En la actualidad, hay diversas formar para reducir la concentración de radón en un domicilio. Algunas implican reformas mínimas y no son muy caras. En ocasiones puede recurrirse a la ventilación del  domicilio, aunque hay que tener en cuenta que solo es efectiva plenamente si los niveles de radón no son muy altos.

En la actualidad, hay diversas formar para reducir la concentración de radón en un domicilio.  Algunas implican reformas mínimas y no son muy caras.

En edificios en construcción basta instalar entre el terreno y los cimientos del edificio una capa de material aislante que impida que el radón emane hacia la vivienda así como de artefactos de extracción -forzada o no- de aire, desde los cimientos a las paredes laterales.

También se aplican medidas de mitigación, como pueden ser la bomba de vacío, la arqueta de succión, el sellamiento de grietas y fisuras o la impermeabilización con polietilenos o poliureta no específicos.

Por último añadir, que si se adopta alguna de estas soluciones es necesario volver a medir el radón en el domicilio para asegurarse de que su concentración ha disminuido por debajo de niveles considerados de riesgo.




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